Con frecuencia llegan a nuestras manos estudios de investigación sobre las infecciones respiratorias altas en los niños, y en la mayoría de ellos se destaca la participación de los virus, en especial los rhinovirus en porcentajes altos.
Sin embargo, a pesar de demostrar su presencia por cultivos específicos en centros especializados, no se ha encontrado su verdadero papel fuera de las infecciones gripales.
Con el advenimiento de nuevas técnicas como la reacción en cadena de polimerasa (PCR), a partir de los 90s, se ha logrado avanzar con nuevas observaciones clínicas y biológicas.
Indudablemente los rhinovirus son responsables de la gran mayoría de todas las infecciones agudas del humano. Se puede afirmar que a la edad de dos años el 90% de los niños habrá experimentado al menos una infección por rhinovirus.
Además del cuadro gripal o catarro común que puede elevarse hasta un 92% en época de invierno, pueden ocurrir otras presentaciones clínicas como otitis media aguda y bronquiolitis (coactuando con el virus sincitial respiratorio). Por otra parte, cuadros de sinusitis y neumonía pueden presentarse incluso en todas las edades por este virus.
Aún en la etapa neonatal los prematuros pueden ser infectados y en pacientes inmunosuprimidos pueden desencadenar infecciones severas y enfermedades de larga evolución como la pulmonar obstructiva crónica.
Ante esta variedad de presentaciones clínicas seguidas de periodos de incubación muy cortos, se presentan otros aspectos epidemiológicos relevantes: 1) El virus puede aislarse en sujetos asintomáticos hasta en un 12 a 35%, lo cual incrementa los riesgos de infección. 2) Se ha asociado en coinfección con otros virus hasta en un 70% y bacterias como Streptococcus pneumoniae hasta en 23%, que pueden desencadenar cuadros invasivos, con efectos graves sobre todo en inmunospurimidos.
Si bien es cierto que el diagnóstico por PCR es confiable y con mayor sensibilidad que el cultivo, su positividad no refleja necesariamente replicación viral activa, sin embargo, la correlación clínico-causal está perfectamente sustentada.
Con relación al tratamiento no se han aprobado hasta la fecha antivirales que logren una eliminación efectiva del virus.
De igual manera, la gran diversidad antigénica de estos virus hace imposible que salga a la luz una vacuna efectiva.
La única alternativa profiláctica actual es poner freno a la transmisión, evitando el contacto con personas enfermas y el lavado frecuente de manos, sobre todo al tener contacto con superficies contaminadas.
Ante la evidencia de que la mayor parte de las infecciones de vías respiratorias altas, en todas las edades, son ocasionadas por estos virus, el uso de antibióticos cada vez resulta más improcedente.
Los efectos a largo plazo de la aparición de resistencias bacterianas por el mal uso de antibióticos y sus repercusiones socioeconómicas deberían acercarnos más a los principios de la buena práctica médica.
Para leer más:
Ruuskanen O et al. Reports and Reviews from the European Society for Paediatric Infectious Diseases. New Aspects on Human Rhinovirus Infections. Ped Infect Dis J. 2013;32(5):553-555.








