mayo 29, 2012

Amenazas del virus del papiloma humano

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

La Secretaría de Salud ha anunciado que dentro de cuatro meses la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) se integrará a la Cartilla  Nacional de Vacunación  y se aplicará oficialmente a mujeres a partir de los 9 años.

La introducción de esta vacuna ofrece un nuevo y prometedor panorama epidemiológico ya que se sabe de algunos tipos de VPH que están relacionados como causa directa del cáncer cérvico-uterino.

Ofrecer a la población femenina, de manera gratuita, un vacuna que frene en cierta medida la posibilidad de desarrollar cáncer y enfermedades de transmisión sexual, ubica a nuestro país como pionero de la medicina preventiva en el mundo.

Algunos investigadores, conscientes de que el contagio no puede ser evitado al 100% con el uso del condón, han extendido la recomendación para aplicar la vacuna también a hombres, ya que éstos representan el inicio de la cadena de infección a través de las relaciones sexuales vaginales o anales.

Se establece que la transmisión del VPH es tan frecuente como  pensar en que  más de la mitad de quienes inician relaciones sexuales adquirirán el VPH en  algún momento de sus vidas. En concreto,  según el CDC de Atlanta, alrededor del 1% de los hombres con actividad sexual tendrán verrugas genitales al menos una vez en su vida.

Por consiguiente, si bien es cierto que hay un avance importante en la prevención de cáncer en las mujeres, deberá recomendarse ampliamente en la población masculina, sobre todo la de alto riesgo como homosexuales, bisexuales y aquellos con VIH en los que se encuentra debilitado su sistema inmunológico.

Para ampliar información lea el artículo “¿deben vacunarse los niños contra el virus del papiloma humano?” , en la página de Internet  www.pediatrica. org

mayo 22, 2012

Obligaciones jurídicas de la atención médica

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

Por lo general el médico, entrenado para curar enfermos, es reacio a informarse de temas ajenos a la práctica de su especialidad. Sin embargo, debe entender que la atención médica genera necesariamente obligaciones jurídicas.

Ejercer la medicina en el momento actual lo obliga a enfrentar conflictos médico legales que, lo quiera o no, pueden afectar su patrimonio y su prestigio profesional.

Todo mundo entiende que la atención médica es una práctica humana, y por consiguiente susceptible de cometer un error. Pero  también está en el entendido de que todo error, sea prevenible o incierto, debe pagar sus consecuencias.

El orden jurídico contempla todo este tipo de conductas: el médico obra culposamente si produce un daño, no habiendo previsto que podría producirse o simplemente haberse confiado. Viola un deber de cuidado, porque debía haber evitado el efecto adverso sea por acción u omisión.

El fundamento de esta conducta culposa radica en que la salud y la vida son bienes jurídicamente protegidos y se debe responder por ley a sus quebrantos.

Por eso se denominan “los rostros de la culpa” cuando hablamos de imprudencia al realizar lo que no se debía hacer,  y negligencia por dejar de hacer lo requerido. Impericia, la carencia de conocimientos técnicos, experiencia y habilidad. Obrar con precipitación cuando se actúa en forma apresurada y sin precisar los procedimientos. Inobservancia, cuando se omite la observancia de los principios éticos y preceptos legales  que son obligatorios en el ejercicio profesional.

Sin embargo, cuando se juzga la atención médica a través de un peritaje técnico, debemos señalar que la causalidad jurídica necesariamente va ligada a la existencia de un delito culposo en el que se demuestra inobservancia del deber de cuidado.

El daño es la consecuencia inmediata de una obligación, sea por negligencia, imprudencia o impericia. Es la relación causa-efecto por acción u omisión culpas de la atención médica.

Sin embargo, al evaluar la culpa médica deben también analizarse las circunstancias de modo, tiempo y lugar que dieron lugar al error: 1) modo: complejidad de la cirugía, instrumental inadecuado, condiciones del paciente, materiales de calidad, experiencia del médico; 2)  tiempo: cirugía programada o de urgencia, turno nocturno, día festivo; 3) lugar: tipo de hospital, zona urbana o rural, recursos.

En conclusión, podemos decir que, partiendo de la base jurídica de que al paciente lo tutela la constitución, el médico tiene el deber de no exponerlo a riesgos innecesarios y su responsabilidad radica en la obligación de responder por los actos perjudiciales resultantes de su actividad profesional.

Y debe reflexionar sobre los motivos principales de las quejas: el no recibir explicaciones, el coraje de ser ignorados, sentirse engañados por el médico que se esconde y el ver que no acepta la responsabilidad.

Ante eventos adversos el médico debería aceptar los errores desde un principio y comunicarlo al paciente; se restablece la confianza más rápido y entre ambos se buscan las mejores soluciones.

mayo 18, 2012

Tips para la seguridad del paciente hospitalizado

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

En los países desarrollados, se estima que uno de cada 10 pacientes hospitalizados pueden sufrir daños como resultado de la atención médica. En nuestros países en desarrollo muy probablemente la cifra sea mayor por la carencia de recursos y la cultura del “no pasa nada”.

Con el propósito de disminuir lo más posible estos daños, la Organización mundial de la salud (OMS) en el año 2007, propuso algunas intervenciones y acciones que resumimos a continuación como tips para la seguridad del paciente hospitalizado:

1.- Mantenga una comunicación efectiva con el paciente y con el servicio correspondiente en caso de ser trasladado

2.- Establezca un control  en el uso de brazaletes para la correcta identificación del paciente

3.- Realice una coordinación efectiva con el equipo interprofesional de salud

4.- Identifique correctamente los medicamentos a administrar, según sus presentaciones y riesgos

5.- Realice el procedimiento quirúrgico correcto, en el lugar anatómico correcto

6.- Use profilaxis de antibióticos en los eventos quirúrgicos

7.- Implemente estrategias nutricionales para el paciente crítico o de larga estancia

8.- Se recomienda un control automatizado de los medicamentos en farmacia para evitar errores en el tipo de medicamentos y sus dosis

9.- Use material de cama adecuado para evitar úlceras de decúbito en el paciente en estado crítico o convaleciente neurológico

10.- Haga una campaña permanente del lavado de manos en todos los servicios del hospital

11.- Entrene equipo especializado para el transporte de enfermos críticos a otros servicios o a otros hospitales

12.- Realice el etiquetado de catéteres de alto riesgo en los pacientes graves y trace  las líneas desde su origen hasta el sitio de conexión con el paciente, para evitar errores en la administración de fármacos o soluciones intravenosas

13.- Evite errores en la conexión de catéteres y tubos

14.- Use técnica estricta de asepsia en la inserción de catéteres endovenosos y hágalo con guía de ultrasonido para evitar accidentes

15.- Realice aspiración continua en el paciente entubado para evitar neumonías asociadas a ventilador

16.- Realice cambios frecuentes en el personal de enfermería y limite las horas de servicio del personal de salud

17.- Proporcione cuidados que garanticen la atención libre de riesgos y daños innecesarios

18.-  Actúe con base en los principios éticos que rigen la práctica profesional

Si reconocemos que la seguridad del paciente es una cuestión prioritaria, con estos lineamientos el prestador de servicios de salud cumplirá con la atención de calidad y con el principio ético de beneficencia.

 

mayo 11, 2012

Educar para la salud es vivir bien

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

La salud ya no se considera en nuestros días simplemente como la ausencia de enfermedad, sino que se entiende que una persona está sana cuando goza de un estado de bienestar general: físico, psíquico y social.

Por eso, cuando hablamos de educación para la salud, abarcamos dos conceptos fundamentales: el punto de vista preventivo, que requiere capacitar a las personas para evitar los problemas de salud controlando las situaciones de riesgo; y desde la perspectiva de promoción de la salud: capacitar a la población para que pueda adoptar formas de vida saludables.

En pocas palabras se trata de un  proceso que proporcione a las personas los medios necesarios para ejercer un mayor control sobre su propia salud y así poder mejorarla.

Es bien sabido que las enfermedades cardiovasculares están ligadas directamente al sedentarismo y a los hábitos alimenticios, y que el consumo de drogas provoca daños a la persona y conflictos sociales de gran impacto.

Por eso, una educación para la salud óptima debe incluir: una información con base científica de la salud y su entorno, una actitud responsable y necesariamente un cambio en los hábitos de cada cultura.

Esta responsabilidad no sólo es de la Secretaría de salud, sino de la familia, de los centros educativos y de la sociedad en su conjunto.

En la carta de Otawa (1986) quedaron establecidas las cinco funciones básicas necesarias para promover la salud: 1) desarrollar aptitudes personales para la salud, 2) crear entornos favorables, 3) reforzar la acción comunitaria, 4) reorientar los servicios de salud,  y 5) impulsar políticas públicas saludables.

Si la población ejerce mayor control sobre su salud y su propio ambiente, y si utiliza con responsabilidad los servicios de salud puede enfrentar con más recursos las enfermedades y sus secuelas.

Si mejoran las condiciones de trabajo y se logra llevar una vida gratificante, higiénica y segura, podemos lograr un estado de salud óptimo y duradero.

Si en este esfuerzo participa activamente la comunidad, se puede reforzar la protección y conservación de los recursos naturales, que finalmente son prioridad de todos.

Si los servicios de salud responden a las necesidades interculturales de los individuos y la responsabilidad de la promoción para la salud se comparte con los grupos comunitarios pueden lograrse mejores resultados.

Finalmente, si las políticas públicas se dirigen de manera sensible a financiar y promover la cultura de la salud y limitar sus trastornos, podemos decir que la educación ha logrado plenamente sus objetivos.

Educar para la salud es la clave del buen vivir.

mayo 7, 2012

Maternidad y salud

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

A propósito de la celebración del día de las madres se presenta una oportunidad excelente para hablar sobre la maternidad y el derecho a la  protección de la salud.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la salud reproductiva como el “estado de completo bienestar físico, mental y social, en lo referente a la sexualidad y la reproducción en todas las etapas de la vida”. Esto lleva implícito el derecho a una vida sexual segura y satisfactoria, así como la capacidad para decidir tener hijos, cuándo y con qué frecuencia.

Este derecho se extiende a tener  información suficiente y acceso a los métodos de regulación de la fertilidad,  y en el caso de la mujer embarazada a tener la garantía de un parto seguro y el nacimiento de hijos sanos.

Sin embargo, el ejercicio de la sexualidad no siempre llega en las edades más  óptimas, ni en las condiciones socioeconómicas más adecuadas, por lo que la madre soltera y la  adolescente embarazada representan un problema de salud pública al cual debemos enfrentar.

Los riesgos de ocultar o buscar alternativas para suspender el embarazo, como usualmente sucede, pueden comprometer la salud de la madre y, en el caso de llegar a término, la posibilidad de resultar un bebé prematuro o de bajo peso que haga más difícil, no nada más su sobrevivencia, sino también su pronóstico a largo plazo.

Por eso, la OMS aclara  expresamente que la lucha contra el aborto inseguro y la posibilidad de legalizarlo dentro de los sistemas de salud pública es para mejorar la salud de la madre (evitando la mortalidad materna) y no debe entenderse de ninguna manera como una promoción del aborto como método de planificación familiar.

De igual manera, para la mujer trabajadora, prevalece su derecho a no ser discriminada por su condición del embarazo, licencia por maternidad para proteger la salud de la madre y del hijo y prestaciones extras en caso de presentar complicaciones propias del embarazo y el parto.

Promover una maternidad segura es ofrecer las garantías de un control de calidad durante el embarazo y ofrecer las mejores condiciones para el nacimiento del bebé.

abril 30, 2012

Los derechos de los niños

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

El día del niño representa una excelente oportunidad para hablar de sus derechos a cuidados especiales y la protección legal, incluso antes del nacimiento.

Las Naciones Unidas han reafirmado su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y valor de la persona humana, así como la necesidad de promover el progreso social y elevar el nivel de vida, dentro de un concepto amplio de libertad.

Se ha hecho hincapié en que estos derechos y libertades deben ser respetados sin distinción de raza, color, sexo, religión, opinión política, o de cualquier posición social o económica.

El niño, por su falta de madurez física y mental, se hace merecedor a todos los cuidados especiales desde la época de su gestación hasta la terminación de su desarrollo físico y emocional.

Esta protección ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1942 sobre los Derechos del niño y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1959.

Los principios en que se basan estos derechos son tan claros que deberían ser garantizados por el Estado en forma prioritaria. El gozar de los beneficios de la seguridad social, el derecho a crecer y desarrollarse en buena salud,  disfrutar de alimentación, vivienda, recreación y servicios médicos adecuados.

Pero, en forma particular, todo niño debería crecer al amparo y bajo responsabilidad de sus padres, en un ambiente de afecto y seguridad moral y material.  No se justifica por ningún motivo separar al niño de corta edad de su madre.  Es responsabilidad también de la sociedad ser solidaria con los niños que se quedan sin familia o de aquellos que forman parte de una familia numerosa, sin medios adecuados de subsistencia.

Otro de los principios básicos es el derecho a la educación porque en ella va implícito el desarrollo de aptitudes y responsabilidades tanto moral como social, base de la convivencia y progreso social.

Disfrutar del juego y recreaciones son también básicos para su desarrollo físico, emocional y social.

Aplican también de manera especial estos derechos para los niños física y mentalmente impedidos. Deberán ser atendidos debidamente, ofrecerles espacios para su desarrollo  y proporcionarles los cuidados especiales que requieren.

Recordar cada año estos derechos es una buena oportunidad para evaluar el cumplimiento de las responsabilidades del Estado, las condiciones adecuadas del entorno familiar y la calidad de atención educativa en los centros de cuidado infantil.

Volver a ser niños, por lo menos un día, debe ser  una grata experiencia.

abril 23, 2012

Enfermera cuidadosa, paciente seguro

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

La seguridad de los pacientes se ha convertido en un de tema de impacto internacional, al grado que la Organización Mundial de la Salud (OMS), conjuntamente con líderes mundiales de salud, presentaron en el 2004 una alianza para reducir el número de enfermedades, lesiones y muertes derivadas de errores en la atención de salud.

Se ha llegado a calcular que el 70% de los errores en la atención médica provocan discapacidades y de éstos la muerte del paciente hasta en un 14%. Esto implica un impacto social, familiar y emocional de impredecibles consecuencias.

Los daños asociados a la hospitalización pueden ser de mayor o menor grado de severidad, desde una simple omisión en la aplicación de un medicamento hasta los efectos medicamentosos graves, infecciones nosocomiales,  úlceras por decúbito  o complicaciones perioperatorias y quirúrgicas.

Realizar medidas preventivas de caídas durante la alimentación, el baño, el traslado a otro servicio, para proteger de lesiones graves al paciente hospitalizado, algunas instituciones las han establecido como indicadores esenciales de calidad.

Disponer de luz suficiente en el cuarto o los pasillos, barandales de soporte fuertes, adecuar la altura de las camas, sillas de ruedas seguras, pisos limpios y secos, son medidas sencillas y seguras.

Si bien es cierto que la disponibilidad de recursos y la vigilancia de condiciones óptimas para el trabajo son responsabilidad administrativa de la institución, el personal de enfermería debe reportar lo inadecuado de estas condiciones y aceptar el compromiso de velar porque sus conocimientos y destrezas estén centradas en la seguridad del paciente.

Las imprudencias del familiar en la deambulación temprana del paciente por condiciones neurológicas no óptimas  forman parte de una responsabilidad compartida, en donde la comunicación de los cuidados de enfermería deben estar perfectamente coordinados con los cuidados que realizan los familiares del paciente.

No olvidar que todo el personal de salud tiene obligación de aplicar los medios y diligencia en favor del paciente; los actos y omisiones que contribuyan a provocar daños en el paciente deben por ley ser reparados.

Por eso, enfocar la atención a la seguridad del paciente hospitalizado implica realizar una estrategia de atención segura, efectiva, eficiente, equitativa y centrada necesariamente en el paciente.

Debería fortalecerse la cultura de aprender de los errores, en lugar de la búsqueda de culpables

 

abril 20, 2012

La buena práctica de la medicina asertiva

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

Asertivo, proviene de la palabra latina “assertus” que quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa”.  Si la enfocamos a la práctica médica podemos decir que la asertividad  es  un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando los de  los demás.

Es común que los conflictos entre médicos y pacientes ocurran porque cada uno maneja un concepto diferente sobre la enfermedad. A veces los pacientes se confunden y piensan que todo lo que les suceda, que no tenían antes de ir al médico, es culpa de él.

A raíz de estos conflictos el médico, para evitar reclamos en su práctica profesional, ha recurrido a la medicina  defensiva, realizando estudios innecesarios y costosos como protección personal. Esta práctica, llevada a cabo con más frecuencia en países desarrollados, se ha considerado no ética porque desvirtúa el objetivo central que es la salud del paciente.

En contraparte a esta tendencia, se ha desarrollado en los países latinoamericanos la llamada medicina asertiva, que enmarca cuatro cualidades que debe tener el acto médico: buena comunicación, apego a los lineamientos de la lex artis, respeto a los derechos de los pacientes y respeto a los derechos de los propios médicos.

Siguiendo estos preceptos, se reduce sustancialmente la probabilidad de un error médico, porque  se respeta el derecho de autonomía del paciente para tomar decisiones de acuerdo a sus valores e intereses particulares y se suma la acción responsable del médico ejerciendo el principio ético de beneficencia.

El médico asertivo es aquél que tiene confianza en sí mismo porque está seguro de sus conocimientos, intenciones y recomendaciones. Establece un modelo de comunicación y una relación de confianza,  que le permite ejercer sus derechos y respetar los derechos de los pacientes.

Al médico no se le puede exigir que garantice resultados satisfactorios, pero el paciente sí puede exigirle que cumpla con la obligación de medios, es decir, sujetarse a la lex artis. La mayor obligación del médico se convierte en la mayor exigencia del paciente.

De esta manera, la práctica de una medicina asertiva puede visualizarse como el nuevo paradigma de la relación médico paciente. Se cumple cabalmente con el principio hipocrático de “ primum non nocere” (primero no hacer daño) y  hace que el médico pueda recuperar su prestigio en la sociedad.

abril 20, 2012

El abuso de antibióticos y la resistencia bacteriana

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

No hace más de seis décadas  las enfermedades infecciosas, particularmente las bacterianas, ofrecían un panorama desolador, con mortalidad muy elevada, dada la carencia de sustancias específicas para combatirlas.

Al descubrirse  los primeros antibióticos y comprobar su acción antibacteriana  se pudo abrir una esperanzadora perspectiva de solución a estas infecciones graves.

Gracias a los avances en la microbiología se pudo demostrar también la acción dañina que ejercen estas sustancias en las diversas estructuras vitales de las bacterias, pero también se identificaron los efectos en las células propias del enfermo.

De esta manera, la selección del antibiótico ideal se centró en su eficacia para eliminar la bacteria responsable de la enfermedad, y se puso atención especial al menor número de efectos adversos en las células del huésped.

Sin embargo, con el paso del tiempo y con el descubrimiento de nuevos antibióticos las empresas farmacéuticas ofrecieron tantas alternativas que el antibiótico se volvió un simple producto de mercado.

Los principios básicos del antibiótico ideal y de su prescripción en infecciones exclusivamente bacterianas quedaron al margen, y bajo el poder de la mercadotecnia empezó su abuso indiscriminado.

Ofertando el antibiótico como receta de cocina, sin ninguna reglamentación, y con la prescripción atropellada de médicos presionados por la industria y por los mismos pacientes,  su uso indiscriminado provocó cambios importantes en la epidemiología de las enfermedades y grandes cuestionamientos sobre su efectividad.

Si a esto le agregamos el uso de antibióticos que se ha empleado para la engorda de ganado y su disponibilidad para el consumo humano, podemos inferir que su eficacia será aún más limitada.

En la actualidad vemos con gran preocupación las tasas de resistencia bacteriana a muchos antibióticos y las escasas estrategias para frenarla. Se ha convertido en un verdadero problema de salud pública, con grandes repercusiones económicas y con un panorama sombrío para el control de las enfermedades infecciosas.

La Secretaría de Salud ha restringido su uso con la obligación de surtir bajo receta médica, pero es responsabilidad del médico limitar su prescripción y del paciente atender con oportunidad las indicaciones médicas.

En nuestras manos está el futuro de los antibióticos y su verdadera utilidad.

 

 

abril 18, 2012

Comunicarse es darse a entender

por Dr. Víctor M. Pérez Pico

La comunicación en la relación médico-paciente es el elemento básico para la generación de la queja médica. Se habla con el paciente para hacerle entender lo que le pasa y las alternativas que tiene para recuperar su salud.

Sin embargo, el lenguaje técnico usado con mucha frecuencia en el gremio médico, genera confusión e interpretaciones que posteriormente pueden suscitar conflictos.

Es extraordinariamente importante el lenguaje hablado, pero igualmente básica es la comunicación no verbal, aquella que se percibe con la actitud corporal y los gestos.

Reflejar en el rostro una expresión de asombro al explorar la región cardiaca o abdominal puede llevar al paciente a una situación de angustia y miedo, ya que está transmitiendo un mensaje de peligro sin tener un diagnóstico específico.

Ante esta primera impresión el paciente guarda un resentimiento que eventualmente puede traducirse en inconformidad por el tipo de atención médica recibida.

Si bien es cierto que la comunicación humana refleja el carácter y temperamento de la persona, no siempre puede despertar en los demás una plena aceptación. Se habla del norteño como de lenguaje altisonante, como expresión cultural de un grupo social, no aceptado generalmente por la mayoría.

El médico debe estar muy atento a estos elementos culturales, a veces no tan fáciles de entender, sobre todo en México, país con multiplicidad de etnias y culturas.

Otro elemento importante es el contexto emocional del proceso comunicativo.  El paciente espera una respuesta clara sobre la naturaleza de su padecimiento, y el médico muchas veces no la logra transmitir aunque tenga toda la evidencia médica.

Nuevamente, el médico deberá entender la negación como un fenómeno humano y deberá, con sensibilidad y empatía, encontrar el lenguaje más gentil y convincente, sobre todo en padecimientos oncológicos o degenerativos incurables.

Las escuelas y facultades de medicina deberán introducir en la currícula la comunicación humana como disciplina fundamental para la buena práctica médica.

Saber comunicarse es darse a entender.

Si quiere leer más:

La comunicación humana y su relación con la queja médica. Rev CONAMED 2011; 16(3):141-147

 

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